¿Cambios en los cuidadores, cambios en el cuidado?

¿Cambios en los cuidadores, cambios en el cuidado?

En los últimos años, cuidadores y cuidadoras han empezado a cuestionar la falta de reconocimiento a su gran trabajo. Están cansados y cansadas de las largas jornadas de trabajo que se prolongan en el tiempo, la acumulación de tareas y el agotamiento tanto físico como mental. Los cuidadores y cuidadoras son personas que también tienen que seguir adelante con sus proyectos personales, con su vida. En muchos casos, se ven afectados y afectadas por el estrés que derivan sus tareas diarias.

Compaginar una vida personal plena y una vida de cuidados se puede convertir en un imposible. Para ello, las personas que se encargan de los cuidados de las personas dependientes necesitan liberar tiempo, para no ser cuidadores/as las 24h del día. Necesitan disponer de tiempo para ellos y ellas, para sus familiares y amigos.

Los cuidadores y cuidadoras necesitan tiempo para su propio disfrute, para su tiempo libre, su ocio, etc. En definitiva, para su propia vida. Y es que, tanto cuidadores como cuidadoras necesitan tiempo para su autoaceptación, para establecer relaciones positivas con otras personas, para su autonomía personal, conseguir sus objetivos y, sobre todo, para su crecimiento personal.

Alcanzar el bienestar es el objetivo personal y profesional de cuidadores y cuidadoras. Para ello, es primordial disponer de tiempo para para el disfrute de uno/a mismo/a. Es necesario que se establezca la sensación de bienestar en la relación usuario-cuidador. De este modo, la calidad del cuidado será mucho mayor.

Cuidadores y cuidadores deben huir de los sentimientos de tristeza, culpa, sufrimiento, frustración, soledad o desesperación. De lo contrario, experimentarán una sensación de vulnerabilidad que afectará directamente al cuidado de la persona dependiente. Este sentimiento aparece como esencial en el perfil de cuidadores y cuidadoras. Pero, en la actualidad la pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que vulnerables somos todos, no solo los cuidadores y cuidadoras. Ellas y ellos, mucho más. Por ello, hay que tenerles en cuenta, valorarles y, sobre todo, cuidarles. Lo merecen.

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